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Cuarentena y Crianza

por Administrador Zapallito | | Crianza, Infancia, Musicandü | 0 Comentarios

Ya llevamos un poco más de un mes desde que se suspendieron las clases acá en Chile, y varias semanas en que muchos de nosotros permanecemos en cuarentenas voluntarias u obligatorias.

Desde mi rol de mamá de tres niños he tenido que enfrentarme igual que todos a estos cambios vertiginosos e inciertos, e ir adaptando rutinas y expectativas de este nuevo escenario que nos ha tocado vivir.

Desde mi rol de psicóloga me he mantenido haciendo sesiones on line con familias, niños, niñas y adolescentes, lo que me ha permitido constatar cómo desde cada realidad, las personas hacen mil esfuerzos por ir adaptándose, cuidándose y sobrellevando estos cambios. Surge también mucho estrés y ansiedad, sobre todo en la medida que el tiempo avanza y que las informaciones resultan más bien inciertas sobre el modo y duración de esta etapa, sumado a la alta exigencia que las instituciones: trabajo, colegios, universidades, etc. han puesto en nuestros rendimientos y desempeños, lo que sin duda recae en una gran recarga familiar.

El nuevo contexto de Pandemia, es sin duda una situación nueva para todos, en la cual abunda la incertidumbre como sentimiento principal, y por lo mismo la sensación consciente de falta de control, que hace que todos nos sintamos más vulnerables, inseguros y sin certezas. 

Vivir en este contexto es difícil para todos, ya que requiere que nos adaptemos a una rutina cambiante y nueva para cada uno. Lo importante es que nadie sabe cual es la fórmula, por lo que nos queda confiar en nuestra intuición y aprender de la experiencia de otras comunidades que nos llevan la delantera en la vivencia de esta nueva vida en cuarentena.

El desafío es grande, padres, madres y cuidadores nos ponemos en jaque en tanto guías y figuras de apego como base constitutiva de la salud física y mental de nuestra familia.

En el caso de los niños y niñas se irán adaptando paulatinamente  de la mano de sus cuidadores, siguiendo su ruta como una danza, en que si las familias y adultos lograr fluir, ellos también fluirán de manera espontánea. 

Me surgen algunos puntos importantes de considerar, que lejos de ser un manual, pueden ayudar a las familias, en especial aquellas que tienen niños y niñas a salir nadando o “buceando” de esta nueva situación. Respecto de las consideraciones con adolescentes, éstas serán desarrolladas en un post posterior, debido a lo particular de sus implicancias.

 

  1. Es fundamental dejar la mirada adultocéntrica. Es muy importante no ver a los niños y niñas como adultos en miniatura. El punto de partida inicial es considerar que niños y niñas tienen diferencias cognitivas y emocionales con nosotros los adultos, por lo que sus necesidades son diferentes y las formas de abordarlas también, estas dependerán de la etapa del desarrollo que cursan y de sus particularidades.

  1. Desde el punto de vista cognitivo. En cada edad el pensamiento se desarrolla de acorde a la neurobiología y desarrollo cerebral: Cabe considerar que la información siempre ayuda a disminuir la ansiedad, lo importante es que ésta esté siempre acorde a la posibilidad de entendimiento de cada niño y su edad. 

  Cuando explicamos a los niños las causas e implicancias de esta cuarentena, lo importante es que el objetivo del mensaje que les demos genere calma y confianza. Es mejor preferir mensajes cortos que permitan el diálogo y las preguntas que siempre nos guiarán cuanto necesitan saber nuestros niños. La mayoría de la veces buscan calma y seguridad, más que detalles sobre la realidad actual de número de contagios y/o muertes, etc. Por lo que es fundamental regular la cantidad de información que se emite a través de la prensa.    Es bueno buscar espacios tranquilos para conversar, escucharlos y mirarnos a los ojos para encontrarnos.  Este es un buen momento para intentar dar una mirada positiva a esta situación, relevando por ejemplo que es una oportunidad que nos permitirá pasar más tiempo juntos y aprender a enfrentar cambios con tranquilidad y responsabilidad, e inculcar en nuestros hijos la noción de cuidado que tan importante es para la vida actual y futura.  

  1. Desde lo emocional, la situación actual trae como consecuencias múltiples emociones y sentimientos tanto en nosotros como en nuestros niños. Es esperable que surjan muchas emociones desagradables a las que muchas veces tememos. No obstante estas emociones bien canalizadas nos permiten liberar tensiones, reconectarnos con nosotros mismos y disminuir el estrés, por lo que es relevante no obligar niños y niñas a estar siempre animados, contentos, si no que dar espacios para sus miedos, rabias y tristezas. Que los niños sientan que pueden mostrar sus verdaderas emociones y buscar en conjunto con los adultos formas de darles curso y expresión a ellas, esto sin duda es una tremenda oportunidad de experiencia para la vida. 

  Mientras más pequeño sea el niño, su desarrollo cerebral es más rudimentario, por lo que la capacidad de contención y autocontrol dependerá mucho más de un adulto, quien opera como corteza prefrontal para ayudarlo a conducirse. En niños preescolares (2- 6 años aprox.), ayuda mucho buscar alternativas lúdicas y recurrir a la fantasía y la magia para abordar las emociones, a través de los cuentos, del juego con muñecos, hadas, duendes, piedras mágicas, muñecos quitapesares, atrapasueños, etc. Además de toda un gama de elementos plásticos (dibujos, modelados, pinturas, etc.) que nos ayudan a ir elaborando emociones y sentimientos.    En el caso de niños en edad escolar (7 – 12 Años aprox.) Resulta indispensable mantener una cercanía física con ellos al momento de abordar sus emociones, generar espacios de exclusividad y mantener una actitud calmada y abierta, compartir también algunas emociones propias y explicarles a los niños que es absolutamente esperable que se sientan así y que existe la posibilidad siempre de transformar dichas emociones y buscar en conjunto alternativas para ello.  Los materiales plásticos son de gran utilidad, como los dibujos con temáticas que surjan, como por ejemplo dibujar cómo se imaginan el virus o como es la rabia que sienten, también los juegos y la descarga a partir de la energía física y por supuesto también aquellas sugerencias que sirven para niños más pequeños, pues muchas veces en situaciones de crisis tanto en niños como adultos solemos ponernos más regresivos (más pequeños de lo que somos). Por lo mismo, es esperable que a medida que transcurran las semanas en situación de “encierro”, aparezcan síntomas en los niños que den cuenta de las emociones y sentimientos que subyacen; la intensidad y la frecuencia de estos nos indicarán qué tan adaptativos son y cuando es necesario consultar con un especialista en salud mental.   Algunos síntomas esperables son:   –   Apatía, irritabilidad y cambios repentinos de humor, agresividad y peleas más frecuentes entre hermanos. –   Disminución de la tolerancia a la frustración  lo que muchas veces se expresa en una actitud más bien rebelde frente a seguir instrucciones y rutinas. –   Conductas regresivas como miedos ya superados, necesidad de dependencia  y demandas excesivas, pesadillas y problemas en control de esfínter. – Cambios en lo hábitos de sueño, despertares nocturnos, etc. –   Ansiedad de separación, mucha necesidad de cercanía física y dependencia emocional. –   Actitud hiperalerta, lo que se traduce en miedo a enfermar o la muerte.

  1. Actividades y Rutinas. Mucho se habla de la importancia de establecer rutinas. Esto es cierto en la medida que las rutinas ayudan a bajar la ansiedad y calman, no obstante es fundamental mantener la FLEXIBILIDAD y no recargar la rutina de actividades que solo requieran exigencias para niños y adultos. A partir de mi experiencia sólo me ha resultado tener un esquema de rutina más bien amplio, que en mi caso personal incluye algunas cosas básicas como levantarse, vestirse, tomar desayuno en la mesa del comedor, algunas horas de trabajo escolar evaluando siempre el estado anímico de los niños, actividades libres de juego y algunas de colaboración en el orden y limpieza de la casa.

Cada familia adoptará las rutinas que más le hacen sentido con su cultura familiar y con las necesidades y apoyos que cuenten. Como guía básica es posible sugerir que éstas rutinas contegan:

a) horarios y momentos de levantadas, acostadas y aseo personal, así como de horarios de alimentación.

b) actividades pauteadas, que pueden ser actividades escolares o actividades entretenidas guiadas por un adulto.

c) actividades que involucren movimiento, actividades físicas

d) actividades de juego libre

e) momentos de ocio

f) actividades del hogar y de la casa, como participar en el aseo, la preparación de la comida, cuidado de mascotas, etc.

g) momentos de compartir en familia y de regaloneo.

 

Resulta muy útil crear espacios dentro de la casa, como un rincón de lectura o de cuentos, lugares de encuentro familiar, de trabajo, etc.

Una sugerencia especial es crear un Rincón del la Calma, al más puro estilo Montessori. Esto consiste en disponer un rincón en que se pueda crear un lugar agradable con cojines y una mesita, un lugar al que se pueda acudir cuando nos sintamos tristes, enojados, abatidos, aburridos, etc.  No es un lugar de CASTIGO, todo lo contrario, constituye un lugar agradable donde todos los integrantes de la familia podemos acudir a encontrarnos en calma. Puede tener lápices, mandalas para pintar, un cuenco, algo con un olor agradable, etc. Haz volar tu imaginación junto a tu familia para crear este espacio que puede permanecer como lugar importante incluso después de esta crisis.

Algunas sugerencias para cuarentena en departamentos especialmente es desarmar espacios y dejar que algunos lugares comunes funcionen como espacios para el juego libre como living o terrazas.

Respecto al uso de tecnologías, si la familia está de acuerdo con usarlas, la sugerencia es la moderación y el control parental: Los juegos de consola no son apropiados pues tienden a exacerbar la secreción de sustancias químicas como la adrenalina, que son difíciles de eliminar por los niños, además que aumentan la ansiedad y en algunos casos el estrés. 

Es muy relevante comprender que si bien nosotros como adultos estamos encargados del cuidado físico, mental y emocional de nuestros niños, esto no implica que nos transformemos en sus profesores o monitores de entretención ni mucho menos, por que esta exigencia cultural de ser absolutamente multifacéticos y hacer lo humanamente posible por mantener entretenidos a nuestros niños está absolutamente lejos de nuestro rol y los niños también lo saben. Somos padres enfrentando esta situación actual de la mejor manera que podemos, intentando ser creativos y logrando hacer lo mejor posible con nuestros recursos y estilos personales, lo que no implica que podamos permitirnos aprender y sorprendernos de nuevas facetas. Sin embargo el día a día implica también muchísimos padres conectados desde el trabajo remoto y manteniendo sus trabajos cotidianos, a veces con mayor exigencia como el personal de salud que debe acudir diariamente a cuidar de otros y mantener el cuidado de los suyos en casa, con el alto estrés que implica la posibilidad de enfermarse y contagiar a su familia.

Es por esto que es fundamental mantener las rutinas que más nos hacen sentido y que nos resultan, sin olvidar que el objetivo principal en esta etapa es CUIDADO, en todos sus niveles, físico, mental y emocional de nuestros niños y de nosotros mismos. Esto implica no sólo aquellas medidas de cuarentena, limpieza e higienización de ambientes, si no también de velar por mantener el estrés lo más regulado posible, tanto para nosotros como para nuestros niños, filtrando y eligiendo aquellas actividades que nos hacen bien! No es tiempo de exigirnos más de la cuenta!!!!

 

  1. Importancia del Juego. Dejo esto como punto aparte, ya que como terapeuta de niños me parece esencial relevar la importancia del JUGAR en el desarrollo infantil y en la promoción de una óptima salud mental.

El juego es sin duda la actividad principal de la infancia, no solo sirve de entretención, si no que estimula el pensamiento la creatividad, ayuda al desarrollo cerebral, además que permite la expresión de las emociones, conflictos y elaboración de éstos, a través de las narrativas que los niños construyen y de los juguetes que eligen. Por esto es importante que los niños jueguen todo el tiempo que puedan, especialmente a través del juego libre que implica que ellos mismos construyan nuevos mundos y ensayen roles y situaciones que les dan la posibilidad de resolver inquietudes y tareas propias de su etapa del desarrollo emocional. El dibujo y la creación artística libre son también elementos del juego, siempre y cuando dejen que los niños fluyan libremente. Desde la salud mental  el juego es uno de los principales indicadores de salud o enfermedad. Por esto es fundamental que los niños en este contexto JUEGUEN y JUEGUEN (pueden consultar un  post anterior sobre Juego https://www.musicandu.cl/la-importancia-del-jugar-en-la-infancia/).  

  1. Cercanía física. Todos necesitamos cercanía física, pero nuestros niños más que nadie. Poder regalonear, jugar, estar juntos, hacerse cariños y mimos. La cercanía física ayuda mucho a pasar estos tiempos difíciles, a mejorar la seguridad y la confianza, a sentirse amado, querido y cuidado. El contacto físico agradable disminuye el cortisol (hormona del estrés) y aumenta la oxitocina (hormona del placer). Se sugiere hacer pausas en el día para hacer contacto físico con nuestros niños, esto opera como combustible para que luego cada uno retome las actividades diarias, de juego, trabajo, tareas escolares, etc. 

El momento de dormir es también un buen espacio para la cercanía física, acompañarlos a dormir, un masaje en la espalda y en los pies, etc. Siempre es importante cargar de amor nuestros vínculos para darnos ánimo a vivir y adaptarnos a estas nuevas experiencias.

  1. Actualización del apego. Este punto es central, en tanto una de las tareas principales de la crianza es el generar buenas prácticas en que se fortalezca el apego. Apego es un concepto que se repite mucho en las publicaciones y revistas sobre crianza, no obstante no siempre da cuenta cabalmente de su significado. Apego es una necesidad biológica de acudir a otro que me calme y me proteja cuando me siento en peligro, es decir cuando surge el estrés. 

Al contrario de lo que se ha sostenido, apego no significa estar “muy apegado a nuestros hijos”, si no que estar disponibles cuando surjan situaciones de estrés, lo que paulatinamente va construyendo una percepción de seguridad básica y un modelo interno de cómo yo percibo el mundo y las relaciones con otros. La situación de cuarentena es una excelente oportunidad para actualizar modelos de apego, es decir, para que niños y niñas vivencien experiencias positivas, de seguridad a partir de la disponibilidad de sus padres en momentos en que surge la ansiedad frente a esta situación de crisis.  Este punto es fundamental pues la contención emocional y las conductas de proximidad, disposición y empatía frente a nuestros hijos, serán fundamentales en la forma en cómo ellos se relacionen con otros en diferentes contextos, lo que constituye las bases de la salud mental humana.  Cabe recordar que el apego no es una situación estática, que ocurre solo en los primeros años de vida, muy por el contrario es dinámico en la medida en que está presente durante toda la vida y se va actualizando con las nuevas experiencias relacionales que vamos teniendo con figuras significativas a lo largo del tiempo  (madre, padre, profesor, amigos, pareja, etc.).

  1. Los adultos también necesitan contención. Finalmente es especialmente importante considerar que todos estamos viviendo una situación difícil y que nadie tiene las respuestas correctas. Niños, adolescente y adultos estamos inmersos en este estado de incertezas y somos vulnerables a experimentar distintas emociones y sentimientos. El cansancio es un estado que se va repitiendo en la medida que avanzan los días y muchas veces queremos tirar la toalla o sentimos la necesidad de huir. No somos súper héroes o heroínas, no podemos controlar todo, es por eso que se vuelve muy necesario que los adultos también consideremos, en la medida de lo posible,  espacios de autocuidado que pueden ser simples pero efectivos como una conversación con amigos, el realizar actividades que nos generen placer, etc. . 

La co -responsabilidad en la crianza es fundamental, de modo de equilibrar tareas y ayudar a que ambos progenitores y /o cuidadores  puedan tener en algún momento espacios propios. Un adulto que disminuye su estrés presenta una mayor disponibilidad para escuchar las necesidades de sus hijos. En este sentido es imprescindible tener expectativas realistas, como: tomar una taza de café completa, escuchar una canción que nos gusta, hacer algún entrenamiento o rutina de ejercicio, etc. y finalmente recordar que el objetivo es cuidarnos y lograr pasar lo mejor posible esta etapa. Ánimo, vamos que se puede!!!!   

Lorena Escobar Núñez Psicóloga clínica infanto juvenil  www.musicandu.cl SESIONES DE COACHING PARA PADRES ON LINE  Para dudas y consultas comunicarse a través de los siguientes medios: 

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